Abstrakt

Consultoría

Arquitectura e integración de IA

Dos movimientos, siempre en este orden. Primero ordenamos los datos sobre los que funciona tu operación para que un software pueda actuar sobre ellos con fiabilidad. Después construimos el sistema que actúa: asume un proceso real de principio a fin, en tu infraestructura y con supervisión humana exactamente donde tú quieras.

Equipo dibujando un proceso en una pizarra

Cimientos de datos

Una única forma y un único sitio para los datos sobre los que funciona tu negocio: esquemas limpios, una capa de acceso única, trazabilidad completa. No es una migración por deporte. Es la estructura mínima que un agente necesita para ser fiable.

Agentes que actúan

No es un chatbot sobre tus documentos. Es un sistema que lee el estado actual, toma la decisión, registra el resultado en tus herramientas y deriva a una persona los casos que no debería decidir solo.

Integración con lo que ya usas

Tu ERP, tu CRM, tu sistema de almacén y tu correo se quedan donde están. Nos conectamos a ellos en vez de sustituirlos, para que nada dependa de que tu equipo cambie su forma de trabajar.

Límites y trazabilidad

Límites aplicados por código, no por un prompt. Cada decisión queda registrada junto con los datos en los que se basó, para que puedas responder «por qué hizo eso» meses después, también ante una auditoría.

Se repara solo, sin tickets de soporte

Los sistemas de origen cambian y los formatos varían. Eso es lo que suele tumbar una integración a los seis meses. El nuestro lo detecta, diagnostica la causa y se repara solo dentro de unos límites que acordamos contigo de antemano: un campo renombrado lo arregla por su cuenta, cualquier cambio estructural lo propone y espera a una persona. Un panel en tiempo real te muestra qué resolvió, qué reparó y qué derivó a una persona.

Tuyo, y sin cuota

Desplegado en tus servidores y con tu propia cuenta de proveedor de IA, a tu nombre, documentado y entregado. Sin licencias por usuario, sin ataduras y sin cuota mensual de mantenimiento. Te quedas con un agente al que puedes pedirle que cambie el sistema, y solo nos vuelves a contratar si de verdad quieres.

Garantía, y soporte solo si lo quieres

Noventa días de garantía desde la puesta en producción: si no hace lo que dice la especificación, lo arreglamos a nuestro cargo, sin contar tickets, sin facturar horas y sin discutir de quién es la culpa. Después, el soporte es de pago y totalmente opcional. No hay cuota fija ni contrato que se renueve solo mientras no miras.

Migración sin parar la operación

Los alcances grandes se hacen por fases. El sistema antiguo y el nuevo funcionan en paralelo con las mismas entradas hasta que los números coinciden, y después migramos los procesos de uno en uno, con marcha atrás disponible en cada paso. Nadie en tu operación tiene un lunes horrible por culpa de nuestro plan de proyecto.

Dos compañeros revisando trabajo en sus portátiles

Por qué se atascan los proyectos de IA

Casi nunca es el modelo.

El piloto quedó bien en la demo y nunca llegó a producción, porque en cuanto tuvo que actuar sobre datos reales dejó de ser fiable. El mismo artículo con tres identificadores distintos, pedidos que solo existen en un buzón de correo, un número que significa una cosa distinta en cada sistema. Empezamos por ahí. Después el agente trabaja dentro de tus sistemas con límites aplicados por código, registro completo de cada decisión y aprobación humana donde importa, y si tus datos son sensibles, todo puede funcionar en tus propias instalaciones sin salir del edificio.

Qué automatizamos

El trabajo de oficina: gestión y operaciones

Casi nada de lo que sustituimos es una persona. Es la vacante que llevas cuatro meses sin poder cubrir, y las horas extra que tu equipo va absorbiendo mientras lo intentas. Es la parte de la semana que consiste en leer, volver a teclear, comprobar y perseguir: el trabajo para el que nadie fue contratado y que todo el mundo acaba haciendo.

Pedidos y facturas

Los pedidos que llegan por correo, en PDF o exportados de un portal se leen, se validan y se introducen. Las facturas se casan con el pedido y con la recepción, y a una persona solo le llegan las excepciones de verdad.

Informes y cierre de mes

La hoja de cálculo que alguien reconstruye cada lunes por la mañana, y el paquete que se come los tres últimos días de cada mes, montado a su hora, cuadrado con el origen y entregado sin que nadie lo tenga que pedir.

Mantenimiento de datos maestros

Clientes, proveedores, artículos y tarifas consistentes en todos los sistemas que guardan una copia, con los conflictos señalados para que alguien decida, en lugar de sobrescritos en silencio por la última importación.

Conciliaciones y control de stock

Tres sistemas insisten cada uno en que la verdad es otra. El sistema los compara de forma continua, resuelve lo que puede demostrar y pone el resto delante de la persona que de verdad puede decidir.

Clasificación y reparto de peticiones

Las peticiones que entran se leen, se clasifican y se envían a la cola correcta: la mayoría rutinaria se responde directamente y el resto se deriva a una persona con el contexto ya reunido, no como un ticket de una línea.

Planificación y seguimiento

Reposición, franjas de entrega, turnos y rutas propuestos según las restricciones reales, además de los correos de seguimiento que a nadie le gusta enviar, enviados a tiempo, siempre, a todo el que se retrasa.

Cumplimiento y paquetes de auditoría

La misma documentación, reunida de los mismos seis sitios cada trimestre, con la trazabilidad de dónde sale cada número, para que la auditoría sea una descarga y no dos semanas de trabajo.

Los informes que nadie lee hasta que importan

Un margen que se desvía, un abono raro, un proveedor que se va retrasando poco a poco. Comprobaciones continuas que guardan silencio mientras todo es normal y avisan en cuanto un número se sale del rango en el que debería estar.

Cómo funciona el trabajo de verdad

Cinco pasos, en este orden, en todos los proyectos. Los cuatro primeros son la entrega. El quinto es lo que mantiene aquello funcionando cuando ya no estamos.

  1. 01

    Una base de datos, no nueve

    Todo aquello sobre lo que funciona el negocio se centraliza en una única base de datos MySQL estructurada: el ERP, el sistema de almacén, las hojas de cálculo, los ficheros que alguien manda por correo los viernes. Un esquema, un conjunto de definiciones, un único sitio donde mirar. A partir de ahí un número significa lo mismo en todas partes: un panel se hace en una tarde en vez de en un trimestre, y cualquier cosa aguas abajo, sea una persona o una máquina, puede fiarse de lo que lee.

  2. 02

    Encontrar lo que de verdad duele y reconstruir esa pieza

    Nos sentamos con las personas que hacen el trabajo y localizamos la parte de la operación que realmente te cuesta dinero, que casi nunca es la parte para la que alguien había reservado presupuesto. Después reconstruimos bien esa pieza concreta de software, en vez de proponerte sustituir todo lo que tienes. Poco alcance, arreglo real, y algo funcionando que puedes ver en menos de un mes.

  3. 03

    Reconectarlo sin parar la operación

    La pieza nueva tiene que relevar a la antigua mientras la empresa sigue facturando. El sistema antiguo y el nuevo funcionan en paralelo con las mismas entradas hasta que los resultados coinciden, y después migramos los procesos de uno en uno, con una marcha atrás que se ejecuta en una tarde en cada paso. No hay ningún fin de semana en el que todo el mundo contenga la respiración ni ningún lunes en el que nadie pueda facturar.

  4. 04

    Poner una IA encima de la base de datos

    Con los datos por fin en una única forma, desplegamos un agente que los lee directamente y construye bajo demanda: un informe nuevo, una comprobación nueva, una automatización, el gráfico que alguien necesita para el consejo del jueves. Tu equipo lo pide en lenguaje normal en vez de abrir un ticket y esperar un trimestre. Trabaja dentro de unos permisos y unos límites aplicados por código, y todo lo que hace queda registrado.

  5. 05

    Una revisión semanal que te llega sola

    Cada semana el sistema informa sobre sí mismo: qué ha fallado, qué ha reparado por su cuenta, qué se ha desviado y qué propone cambiar. Durante la garantía actuamos nosotros. Después decides tú: lo lees, le pides al agente que haga el arreglo o nos vuelves a llamar para lo que merezca hacerse bien. Lo que no pasa es que aquello se vaya pudriendo en silencio mientras todo el mundo da por hecho que va bien.

Los números

Compáralo con la oferta de empleo que estabas a punto de publicar.

La comparación honesta no es «IA contra no IA». Es este sistema frente a la persona que contratarías para hacer ese mismo trabajo, así que aquí la tienes, punto por punto.

Primer año

Contratar a alguien

Entre 50.000 € y 70.000 € con todo incluido

El mismo trabajo, automatizado

Un precio cerrado de proyecto, normalmente entre 12.000 € y 25.000 €

Segundo año

Contratar a alguien

Lo mismo otra vez, más la subida

El mismo trabajo, automatizado

Nada. Es tuyo del todo.

Horas cubiertas

Contratar a alguien

Unas 1.700 al año, en horario de oficina

El mismo trabajo, automatizado

8.760 al año, noches y fines de semana incluidos

Ausencias

Contratar a alguien

Vacaciones, bajas médicas, preavisos

El mismo trabajo, automatizado

Ninguna. No coge vacaciones y no dimite.

Un pico de volumen

Contratar a alguien

Horas extra, personal temporal u otra contratación

El mismo trabajo, automatizado

El mismo sistema, más capacidad

Cuando se va

Contratar a alguien

El conocimiento del proceso se va con ella

El mismo trabajo, automatizado

Documentado, en tu repositorio y a tu nombre

Tiempo hasta ser productivo

Contratar a alguien

De 3 a 6 meses para contratar, incorporar y formar

El mismo trabajo, automatizado

Alrededor de un mes para un alcance estándar

Estos rangos son los habituales para puestos de operaciones en empresas medianas del norte de Europa y para los proyectos que entregamos. No son un presupuesto. Calculamos el número real de tu proceso (incluido lo que te está costando hoy) antes de que te comprometas a construir nada.

Nuestro programa estrella

El Programa AI-First

Un recorrido de alcance cerrado desde datos dispersos hasta tu primer sistema de IA en producción. Empieza con una llamada gratuita, cada fase se presupuesta antes de empezarla y se entrega principalmente por escrito (dos reuniones por fase, arranque y entrega) para que tu calendario siga siendo tuyo.

  1. 01

    Diseño de solución

    precio cerrado · acordado en la llamada

    El proyecto empieza aquí. Entrevistamos a las personas que realmente ejecutan el proceso, revisamos en modo solo lectura los sistemas que hay detrás y escribimos el diseño: qué se construye y en qué orden, con qué se conecta, dónde interviene una persona, y el coste y el ahorro de cada pieza. El documento es tuyo lo construyamos o no, y si lo construimos, esta es la fase uno, no un trámite previo.

  2. 02

    Cimientos de datos

    1-3 semanas · precio cerrado

    Reestructuramos las bases de datos sobre las que ya funciona tu operación para que personas (y máquinas) puedan por fin fiarse de ellas: esquemas limpios, una capa de acceso única, trazabilidad completa. Recibes un informe de preparación y una hoja de ruta concreta de qué automatizar primero.

  3. 03

    Primer sistema de IA

    2-6 semanas · precio cerrado

    Tu primer sistema de IA en producción, desplegado en tu propia infraestructura y tus propias cuentas de IA: límites estrictos aplicados por código, registros completos de cada decisión, aprobación humana donde importa. Asume un flujo de trabajo y lo ejecuta de principio a fin.

  4. 04

    Puesta en producción y entrega

    precio cerrado · y ya es tuyo

    Proceso a proceso, reconectamos tu operación al nuevo sistema: el antiguo y el nuevo funcionan en paralelo hasta que los números cuadran, y entonces hacemos el cambio definitivo. Te llevas la documentación, el panel de control y el agente que mantiene el sistema reparado y lo ajusta cuando se lo pides. Después de esto no hay cuota. Si quieres tenernos de guardia podemos acordarlo, pero nada está diseñado para necesitarnos.

Un alcance estándar se completa en torno a un mes de principio a fin. Los más grandes tardan más y se hacen por fases para que la operación no pare nunca. En cualquiera de los dos casos, cada fase se sostiene por sí sola. Puedes parar después de cualquiera y quedarte con todo, porque el código, la documentación, la infraestructura y las cuentas de IA están a tu nombre desde el primer día. No hay nada que devolver ni nadie a quien seguir pagando.

Entrega

Un mes para el caso estándar. Por fases para todo lo demás.

La velocidad depende del alcance, no de las ganas. Te decimos con claridad en cuál de los dos estás antes de que te comprometas a nada, y con la primera llamada suele bastar para saberlo.

  1. 01

    Alcance estándar: alrededor de un mes

    Un proceso, sistemas a los que podamos acceder por API o por base de datos, y una regla de decisión que tu equipo sepa explicar en voz alta. Auditoría, capa de datos, construcción y puesta en producción: unas cuatro semanas, a un precio acordado antes de empezar.

  2. 02

    Primero se congelan las definiciones

    Para cualquier cosa más grande, el primer paso es acordar por escrito qué significa cada número, una sola vez. Casi todas las migraciones que salen mal salieron mal aquí, meses antes de que nadie se diera cuenta.

  3. 03

    Los dos en paralelo

    El antiguo y el nuevo reciben las mismas entradas y se comparan automáticamente, cada día, hasta que los resultados coinciden. Nada se activa por lo bien que quedó una demo o una hoja de casos de prueba.

  4. 04

    Un proceso tras otro

    Cada proceso se migra en un día distinto, con una marcha atrás que se ejecuta en una tarde. Tu operación sigue funcionando todo el rato. No hay ningún fin de semana en el que todo el mundo contenga la respiración.

Después de la entrega

Primero garantía, y después nada que estés obligado a pagar

La mayoría de las consultoras ganan su margen real con el contrato de mantenimiento, lo que convierte, sin que nadie lo diga, la fragilidad en negocio. Nosotros preferimos construir algo que no nos necesite y que nos vuelvas a contratar porque quieres más.

Noventa días de garantía

Desde la puesta en producción. Lo que no haga lo que dice la especificación lo arreglamos a nuestro cargo, sin contar tickets, sin facturar horas y sin discutir de quién es la culpa.

Y después se repara solo

Los sistemas de origen cambian y los formatos varían; eso es lo que suele tumbar una integración a los seis meses. El nuestro lo detecta, diagnostica la causa y se repara solo dentro de unos límites acordados contigo de antemano: un campo renombrado lo resuelve por su cuenta, cualquier cambio estructural lo propone y espera a una persona.

Soporte, de pago y opcional

Si quieres tenernos localizables después de la garantía, es una tarifa por horas o un pequeño bono prepagado que usas o no usas. Sin cuota fija, sin mínimo y sin nada que se renueve automáticamente.

Las ampliaciones se presupuestan, no se miden

Un proceso nuevo, una integración nueva, un cambio de alcance: precio cerrado por un trabajo definido, acordado antes de empezar. Siempre sabes a qué te comprometes antes de comprometerte.

Consultor y cliente celebrando un proyecto entregado

Fácil de empezar, fácil de dejar

Empieza con una llamada que no te cuesta nada. A partir de ahí: alcance definido, precio definido, entrega definida, y luego se acaba. Todo se construye a tu nombre y en tus cuentas, viene con noventa días de garantía, el sistema se repara solo y el agente que dejamos puede cambiarlo cuando se lo pidas. Preferimos que nos vuelvas a llamar porque quieres más, no porque aquello deje de funcionar sin nosotros.